Estamos haciendo una compostera en un rincón de nuestro patio; cavamos un hoyo de 80 cm en el que vamos a ir echando los residuos ogánicos semanales de nuestra cocina: cáscaras de frutas, de huevo, bolsitas de té, café molido, semillas, frutas, vegetales, hierbas cortadas o zacate, periódico, hojas secas. Ojalá los residuos en trozos pequeños, para que se descompongan más rápido. No vamos a usar comidas con aceite, sobrantes de comidas, carnes crudas o cocinadas.
Todos los desechos se mezclan con papel o zacate u hojas secas, ojalá en una proporción 50-50 de desechos húmedos repecto de los desechos secos. La mezcla se puede hacer dos veces a la semana para que se ventile, aumente la temperatura y así acelerar el proceso de descomposición de los residuos.
Después de mezclar cada vez se cubre todo con tierra húmeda, para evitar insectos y propiciar la degradación de la materia orgánica. En tres meses esa mezcla de tierra y nutrientes va a estar lista para utilizarse como abono para los cultivos de la casa.
La idea es la reducción de los desechos y la maximización de los recursos, además de consumir productos orgánicos y ser autoproductores.
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